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Llamar al 640 55 21 09Las llaves de dientes de toda la vida suelen ir en cerraduras más sencillas y más fáciles de abrir. Las de puntos o perfiles especiales suelen corresponder a cilindros de más seguridad. Aun así, lo que manda es la calidad y la certificación del bombín, no solo la forma de la llave.
Tiene ventajas: entrar con código, huella o móvil, dar acceso temporal y saber quién ha entrado. A cambio, depende de pilas o batería, y conviene elegir un modelo con llave mecánica o sistema de emergencia. No es más segura solo por ser electrónica: lo que importa es la calidad del cierre.
Fíjate en que tenga protección antibumping, antiganzúa, antitaladro y antiextracción, en que su medida sea la de tu puerta para que no sobresalga y en que venga con tarjeta de propiedad. La clasificación de la norma europea UNE-EN 1303 ayuda a comparar la resistencia de unos y otros.
Sí. Con la llave echada trabajan los cierres de verdad de la cerradura; sin ella, la puerta solo la sujeta el resbalón, que se abre con facilidad. Muchas entradas en robos aprovechan puertas cerradas de golpe.
La mayoría avisa con tiempo cuando la batería está baja, y muchas permiten dar corriente desde fuera con una batería externa o abrir con una llave mecánica. Conviene conocer el sistema de emergencia de tu modelo antes de necesitarlo.
Por seguridad, es habitual cambiar el bombín al entrar, sobre todo si no sabes cuántas copias hay. Lo prudente es comentarlo con el propietario, revisar lo que diga el contrato y guardar el bombín original por si hay que volver a ponerlo al irte.